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Ludwig von Mises está ganando

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12/15/2015Tho Bishop

De joven, Alexander Hamilton escribió una vez: “Hay un cierto entusiasmo en la libertad que hace a la naturaleza humana superarse a sí misma en actos de valentía y heroísmo”. Aunque sea trágico que Hamilton creciera para defender todo tipo de políticas públicas contrarias a la libertad (Estados Unidos iría mejor si hubiera leído a Cantillon), hay una energía en estas palabras que siempre ha resonado en mí.

No hay hombre que encarne mejor esta naturaleza heroica de la libertad que Ludwig von Mises.

Mi ejemplo favorito de la dedicación legendaria de Mises a sus principios es su experiencia durante la Primera Guerra Mundial.

Aunque ya era un intelectual consumado, su obra maestra La teoría del dinero y del crédito se publicó en 1912, la Gran Guerra puso a Mises en el campo de batalla. Como oficial al mando de un regimiento de artillería austriaco, Mises y sus hombres tuvieron la tarea de defender el Frente Norte del Imperio Austro-Húngaro frente los rusos que avanzaban,

No es solo que Mises y sus hombres fueran superados en número, sino que los que manejaban los cañones eran los objetivos principales del fuego ruso. El resultado fue terrible. Como detalla Guido Hülsmann en Mises: Last Knight of Liberalism, “En las primeras semanas y meses de la Guerra, casi no pasaba ningún dñía que no viera baterías enteras [austriacas] (de unos 100 hombres cada una) e incluso regimientos (unos 500) completamente destrozados”.

Mises y sus hombres mantuvieron la posición y los rusos retrocedieron en diciembre de 1914.

Después de recibir honores por sus acciones en el campo de batalla, al Primer Teniente Ludwig von Mises se le invitó a unirse a un equipo de economistas colegas en el consejo bélico vienés. Aunque agradecido por estar lejos de los cañones de la guerra, Mises se horrorizó por lo que encontró: las mejores mentes de su nación, la gente que más sabía, se convertían en apologistas de un gobierno burocrático en busca de reforzar su control sobre la economía.

Hülsmann escribe:

Montesquieu dijo una vez que aunque se tuviera que morir por su país, no se estaba obligado a mentir por él. Esta parece haber sido también la máxima de Mises. Ya había demostrado su disposición a dar su vida por su país. Ahora mostraba su voluntad de honrar la verdad incluso si le ponía en conflicto con poderosos oponentes. (…) Mises argumentaba que “desde un punto de vista puramente económico”, la defensa del libre comercio y contra el proteccionismo era inatacable.

El poder del argumento (…) hacía imposible que el partido belicista ignorara a Mises. Había problemas en el horizonte.

El problema llega en forma de órdenes de vuelta al combate. El mensaje del gobierno estaba claro: Mises tenía que irse. No por última vez, su decisión de mantenerse firme en su defensa de la libertad ponía su propia vida en peligro.

Por suerte para todos nosotros, Mises sobrevivió a la guerra y continuó llevando una vida que alteró esencialmente el mundo. Sobrevivió a los nazis, las listas negras académicas y las penalidades personales que suelen acosar a cualquier hombre que rechaza sacrificar sus principios.

Aunque algunos como Milton Friedman veían la intransigencia como una carga para la influencia de Mises, creo que su ejemplo es vital para el resurgimiento hoy del pensamiento misesiano.

Vemos esto en las calles de Brasil donde este mismo año jóvenes brasileños tomaban las calles reclamando “¡Menos Marx, más Mises!” Gracias al trabajo de gente como Helio Beltrão, Mises es ahora el economista más popular del país.

Vemos esto en China, donde las traducciones de Mises y colegas austriacos han llegado a las manos de estudiantes e intelectuales. Incluso se comenta abiertamente a Murray Rothbard en círculos influyentes.

Lo vemos en la increíble red internacional creciente de jóvenes intelectuales austriacos, completada con programas universitarios dedicados a las ideas austriacas en temas como el emprendimiento.

Aunque esté lejos de los pasillos del poder y fuera de cualquier maquinaria política mayor, el Instituto Mises es hoy la organización libertaria más influyente del mundo, un testimonio del poder de la ideas de Mises y un compromiso con ser fieles a los principios.

Growing Interest in Austrian Economics

Aunque sigue quedando mucho por hacer, no deberíamos de perder nunca de vista lo que hemos ganando, ni perder la esperanza en el futuro.

En palabras de Lew Rockwell:

Mises nunca se cansó de decir a sus alumnos y lectores que las tendencias pueden cambiar. Lo que las hace cambiar son las decisiones que tomamos, los valores que sostenemos, las ideas que aportamos, las instituciones que apoyamos.

Al contrario que Mises, no afrontamos obstáculos que parecen insalvables. Debemos a su recuerdo entregarnos completamente en la lucha intelectual para hacer de la libertad, no solo una esperanza, sino una realidad de nuestro tiempo. Al hacerlo, adoptemos todos como lema las palabras que Mises repetía una y otra vez en su vida: “No renuncias ante el mal, sino procede con más vigor contra él”.

Por tan poco como 7$ al mes, usted puede convertirse en un Miembro Sostenedor del Instituto Mises y ser parte de este movimiento. Juntos, podemos seguir el ejemplo de Mises y cambiar el mundo.

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe.

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